Las musas de Karl Lagerfeld o por qué ser guapa y rebelde es mucho más inspirador

Ana Morales — @anamorales_rom — “Mi etapa preferida de Coco Chanel es al comienzo con la chomba con logo. La rebelde, la antojadiza, la que se cortó el pelo la tarde precedente a su primera noche en la ópera por el hecho de que el agua caliente quemaba su fantástico pelo. Adoro su perversidad cuando se ponía jocosa, su inteligencia. Es en ella en quien pienso cuando estoy diseñando mis colecciones”. Esta oración, pronunciada por Karl Lagerfeld y recogida en el libro The World according to Karl, resume perfectamente el género de mujer que inspira al kaiser de la moda. Retrata a la musa eterna del diseñador y al carácter (un tanto indómito) de las mujeres que más le han inspirado durante su carrera. Y a ellas, sus musas, es justo y preciso recordarlas. No, en esta lista no están todas y cada una (muchas son las mujeres que de alguna o bien otra forma han inspirado al autor durante su vida) mas sí están las mejores. Aquellas que con sus fantásticos contrastes de belleza y rebeldía –¿Quizá no son esos 2 adjetivos los que mejor definen a una musa?– conservaron el secreto eterno de lo que Karl comprende por belleza. Pues ser hermosa y rebelde al unísono siempre y en toda circunstancia resulta considerablemente más inspirador.

Inès de la Fressange
La relación de la modelo francesa con Karl y sus chombas fue algo tortuosa. Pasó de ser su musa en los años ochenta –a los veintiseis años, Inès firmó un contrato en exclusiva con la maison para ser su imagen a lo largo de seis años consecutivos– a transformarse en protagonista de ciertas oraciones más polémicas del diseñador. “Le deseo toda la fortuna del planeta hasta el punto de no tener que verla jamás más, ni escuchar charlar de ella”, sentenció. ¿El motivo? Que prestase su imagen para la efigie de Marienne, símbolo de la República Francesa y, conforme Karl, símbolo de todo cuanto es «hastiado, burgués y provinciano”. Y añadió: “Gasté años tratando de crear una imagen institucional de Chanel a fin de que lo acabe. Yo no visto monumentos nacionales». No obstante todo pasa y la modelo volvió por la puerta grande a la maison (y al corazón de Karl). Lo hizo en el desfile primavera-verano dos mil once de Chanel y en muchos de los consecutivos front row de la casa francesa. En verdad, un año tras esa vuelta, Inés charló con Into the Gloss sobre su relación con el kaiser y sobre el hecho de de qué manera ‘sembró’ en ella el deseo de hacer realidad las cosas que uno sueña. Y es que cuando trabajaron juntos en los ochenta el diseñador le corregía los bocetos que hacía por afición y le afirmó una oración premonitoria: “Algún día, vas a tener tu firma”.Las musas de Karl Lagerfeld

Claudia Schiffer
Tras la androginia de Inès llego la exuberancia evidente de Claudia, esa rubia germana (como Karl) de rasgos dulces, labios sensuales y curvas definitivas. Tenía poco (o bien nada) que ver con la estética de su precursora en el (bastante difícil) papel de musa del kaiser, mas fue la escogida. Y merced a esa especie de bendición que significa ser tocada por la varita de Karl, Claudia dejó Alemania para instalarse en la ciudad de París y comenzar a firmar contratos millonarios. ¿Los motivos? “Ofrece diez expresiones diferentes y sostienen una genuina historia amorosa con la cámara”, aseveró Karl al charlar de Claudia. Con lo que sí, Karl fue el guía de Claudia –ella misma de esta manera lo afirmó en una entrevista a Vogue UK- y el responsable (en parte) de una carrera meteórica. «A Karl Lagerfeld siempre y en toda circunstancia le ha agradado reinventarse. La musa de Chanel había sido hasta ese instante Inès de la Fressange y, de pronto, llegué , lo opuesto: era más morena, menos curvilínea… Ya antes no había modelos rubias en los desfiles de Chanel, con lo que acepto que lo que deseó fue asombrar, y lo logró. La reacción de la prensa fue increíble y ¡ era tan joven que estaba completamente apabullada!», apuntaba Schiffer en Vogue España años después.

Linda Evangelista
La belleza de Linda es tan obvia como poco controvertible, mas tiene ese allure tomboy y de estrella al unísono –¿quién no recuerda aquello de ‘no me levanto de la cama por menos de diez dólares’?– que logró apresar al propio Lagerfeld en los ochenta y hacer que pronunciara oraciones tan definitivas como esta. “No hay una modelo tan profesional como ella”. Una relación sólida cultivada con campañas de Linda para Chanel veinte años después y con más declaraciones de amor por la parte del diseñador. “Es como un instrumento, una suerte de violín Stradivarius. No puedes tocarla como tocarías cualquier otro instrumento. Es fuerte y al tiempo flexible. Es dura y muy enternecedora, y ese es exactamente el secreto de su éxito.”